
En el primer enfrentamiento de 1981 contra F. C. Oeste, por el torneo Metropolitano, River ganó en Caballito 2-1 con goles de Emilio Commisso y Daniel Passarella. En la revancha, Ferro se impuso en el Monumental 1-0 pero a nadie le dolió demasiado, porque los de Labruna ya estaban lejos de la punta y el cuadro verde le estaba haciendo frente a Boca en su carrera al título.
En el segundo certamen del año, el Nacional, se repitió este último resultado en el mismo escenario y en la segunda rueda volvió a ganar Ferro, esta vez 2-1, a cuyo encuentro le corresponde esta escena: el árbitro Iturralde le muestra la colorada al Colorado Vieta, quien tendrá que irse expulsado a los vestuarios, con fondo de tribunas riverplatenses repletas. Es la imagen de la impotencia: River encontraba en el Ferro esquemático de Timoteo Griguol a un rival que le oponía tenaz resistencia.
Había abierto la cuenta Adolfino Cañete a los tres minutos del segundo tiempo y a los pocos segundos empató el millonario por intermedio de Mario Kempes. Llegada la media hora, ni bien había ingresado al campo de juego, Alberto Márcico cerró cifras.
Esa tarde el conjunto dirigido por Alfredo Di Stéfano formó con Ferrero; Saporiti, Tarantini, Passarella y Olarticoechea; J. J. López (J. García), Gallego y Kempes; Vieta, R. Díaz y Commisso.
El chico Ferrero reemplazó al Pato Fillol, que se había lesionado jugando para la Selección. A River le quedaban el empate ante Loma Negra en Núñez y la victoria en Junín frente a Sarmiento -mientras el Talleres de Labruna hacía lo suyo- para poder clasificarse... Terminaría con la maquinita de Ferro venciéndolo en las dos finales del Nacional: 1-0 con gol de Olarticoechea como local y el mismo score en calidad de visitante con gol del Matador.