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martes, 27 de noviembre de 2012

No fue tan HERMOSO HACER un PUENTE...

Proveniente de San Martín de Tucumán, Gabriel Puentedura llegó a River a mediados de 1982 y le tocó debutar en la Copa Libertadores de ese año, frente al The Strongest en Bolivia. Los Millonarios –dirigidos por Vladislao Cap- empezaron mal ese torneo continental: no sólo se perdió 1 a 0 en el campo de juego, sino también afuera ya que algunos de sus jugadores se vieron afectados por la altura. Enzo Bullery, por ejemplo, se desmayó ni bien bajó del avión y a último momento fue reemplazo por Carlos Tapia. Durante el segundo tiempo del encuentro se lo vio caído a Ubaldo Fillol, que estaba cumpliendo un buen papel. Se creyó que era una lesión, pero nadie lo había golpeado. Estaba mareado y tuvo que salir, ingresando el arquero tucumano que largó con una aceptable performance.
Poco tiempo después debutó oficialmente en el torneo Metropoliano, cuando River viajó con los suplentes a Córdoba y perdió por la mínima diferencia ante Talleres. Puentedura anduvo muy bien esa tarde.
El cuadro rojiblanco había avanzado en el torneo continental y ahí Puentedura tuvo su prueba de fuego. En el marco del primer cotejo por semifinales contra el Flamengo en el Monumental, se vivía un clima de mucha expectativa. Se habían vendido casi todas las entradas. Un humilde River –que ya no contaba con los formidables planteles de la época de Angelito- quería pasar la línea del cuadro brasileño y de Peñarol –sus dos rivales en el grupo- para acceder a la final de la Copa. Pero un día antes del partido, Fillol se fracturó la clavícula en una práctica. Fue una baja fundamental y se sintió. Inquietud y angustia en el público millonario: Puentedura pasó a ser el centro de las miradas. “Tu-cu-mano, Tu-cu-mano” lo alentó la hinchada cuando ingresó al campo de juego. Y Puentedura respondió. Tuvo una correcta actuación, a pesar del 0-3 final. Salvó a River de más goles (tuvo cierta culpa en uno) pero la gente lo aplaudió.
Volvió al arco en el campeonato local atajando de manera correcta, la noche que con la Reserva se empató en Velez 1 a 1 contra Platense. Se hizo un minuto de silencio por el fallecimiento del “Polaco” Cap. El plantel pasaba a ser dirigido por Jorge Vázquez. Atajó en forma regular, asimismo, la tarde que N. O. Boys venció a la “Banda roja” por 2 a 0 en el Parque Independencia.
Mientras, siguió siendo titular en la Libertadores por la lesión del “Pato”. Pero lo peor estaba por venir. La fue a buscar cuatro veces adentro la noche que Peñarol repitió un resultado histórico (4 a 2, esta vez en casa) y a los pocos días, por el Metropolitano, tres veces más la tarde que River cayó ante Argentinos Juniors por 3 a 1 en cotejo jugado en La Paternal.
Le hizo otros cuatro Flamengo en Brasil (también 4-2 fue el resultado final) y cerró su participación en la Copa cayendo 2-1 frente a Peñarol, esta vez en Montevideo. A todo esto, River era un caos. Eliminados del ansiado certamen americano y con una muy floja campaña en el torneo local. Muchos problemas institucionales y un agudo conflicto entre la “barra brava” y la dirigencia.
Se le ganó a Racing 3 a 0 y Puentedura se recuperó; volvió a estar flojo la noche que Quilmas logró la victoria por 3 a 2, lo mismo que cuando tuvo lugar otro triunfo en el Liberti a Unión por 2 a 1. Fue otra vez un “espanto” su tarea (como la de todo el equipo) cuando River cayó 3 a 1 con Velez en Liniers y volvió a tener un nivel aceptable cuando se obtuvieron los dos puntos (2 a 1) frente a Talleres de Córdoba, la tarde que Labruna volvió a River como DT de los cordobeses y el público local pidió su regreso a Núñez. “Vamos los Millos / que tenemos que ganar / que Labruna / que Labruna volverá!”.
En la Docta “no anduvo” cuando se perdió ante Racing de esa provincia por 1 a 0 (a pesar que le atajó un penal a Gasparini), tampoco en la derrota 1-2 con Huracán en el Monumental y recién mejoró su desempeño en el marco de la victoria 1 a 0 a Central en Rosario.
Fue entonces cuando se recuperó Fillol y volvió a la titularidad. El hombre nacido en San Miguel de Tucumán eecién retornó a cuidar los tres palos en la última fecha del “Metro”, en aceptable tarea en el contexto de la igualdad 2 a 2 con N. O. Boys. El campeón era Estudiantes y River terminaba en la mitad de tabla. Puentedura, por su parte, terminaba el año como el Millonario: desentonando… En el torneo organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol, le habían hecho trece goles en cuatro partidos.
El año 83 lo empezó de manera correcta. Por el Nacional, empate 1 a 1 con Chicago en Huracán, luego bajó su producción en la derrota 1-2 frente a los de Mataderos en River, y levantó en la igualdad sin abrir el marcador con Loma Negra en Olavarría. Ya no volvería al arco durante ese torneo: Fillol regresaba después de uno de sus tantos conflictos con los directivos…
En el Metropolitano 83 tuvo más continuidad. Empezó atajando bien la primera fecha, en la victoria 2 a 1 ante Central en Núñez. Enseguida se desató el largo conflicto que los jugadores tuvieron con la dirigencia del club. Cuando volvieron los titulares contra N. O. Boys en el Monumental tuvo una correcta labor, la tarde que los hinchas millonarios le gritaron de todo menos bonitos a sus jugadores…
A la fecha siguiente (empate 2 a 2 con Estudiantes en La Plata) debutó Sergio Goycochea, ya que Puentedura se había lesionado. El “Vasco” empezó a rendir muy bien, dentro de un equipo en pronunciada declinación. Volvió el tucumano en la derrota 1-2 con Boca atajando en buena forma, pero cayó su nivel en la victoria 1-0 frente a Racing también como locales. Tuvo un papel aceptable la tarde que se perdió 2 a 1 con Central en Rosario –cuando falleció el delantero Oscar Trossero, tras el cotejo-, volvió a atajar en forma discreta en la victoria contra Platense por 3 a 1 en el Monumental, lo mismo que en la nueva derrota contra los “xeneises” (esta vez en Velez por 1 a 0) y fue correcta su actuación en la caída contra Ferro 1 a 0. Había sido el último partido de José Varacka (quien había reemplazado a “Pistola” Vázquez) como técnico; asumía entonces otro ex jugador del club: Jorge Dominichi.
Debutó con un triunfo el nuevo entrenador (1 a 0 contra Huracán) y Puentedura tuvo un flojo nivel, pero volvió a responder acertadamente en Córdoba pese a la derrota por 3 a 0 ante Instituto: salvó a River de una goleada aún más categórica. Volvió a trabajar mucho y bien en el empate 1 a 1 ante Unión en Santa Fe, decayó en la igualdad 3 a 3 con San Lorenzo como locales y se recuperó la noche que River le ganó a Racing de Córdoba por 3 a 2 como visitante. A la fecha siguiente, volvio al arco Sergio Goicoechea. Y eso fue todo para Puentedura. En River se venía un cambio de autoridades y el tucumano seguiría luego su paso por Platense y otros clubes más, entre ellos Huracán.
Lo suyo en River tuvo algunos buenos momentos; le tocó una época difícil con un plantel desmantelado por una equivocada política de compra y venta de jugadores, con serios problemas económico-financieros matizados por mutuas acusaciones entre oficialismo y oposición y por irritantes conflictos con los futbolistas. Era un River que se salvó del descenso en el 83 por el promedio, castigado por la indiferencia de su público. El nivel de Puentedura no era para la entidad de Núñez. El “Tu-cu-mano, tu-cu-mano!” de la hinchada duró tan sólo una noche…




sábado, 4 de febrero de 2012

1980/83, DANIEL CONSTANTINO: fue “EL GRANDE” SOLAMENTE en un GOL…

Daniel Constantino, delantero proveniente de las Divisiones Inferiores, debutó a los 18 años contra Independiente en el Monumental ante una numerosa concurrencia, en cotejo igualado 1-1 con goles de Roberto Gordon para el Millonario y Alvarez para la visita. Fue por la 15º fecha del Metropolitano 1980 y como el conjunto de Angel Labruna tenía centrada sus expectativas en la Copa Libertadores, presentó esa tarde un equipo de emergencia: Landaburu; Comelles, Pavoni, H. Rodríguez (Abrahamiam, que también jugada su primer partido) y Azzolini; O. Labruna, Giúdice y Tapia; Heredia (Constantino), Gordon y J. Vieta.
No tuvo lugar posteriormente en un plantel comandado por Angelito tan rico en cantidad y calidad, pero Alfredo Di Stéfano por la 11º fecha del Nacional 82 volvió a confiar en él cuando entró justamente por el Tanque (que también anotó un gol), en la victoria frente a Gimnasia de Jujuy 2-0. No jugó más durante ese torneo.
Por el Metropolitano del mismo año (segundo certamen de la temporada), ingresó por Carlos Tapia contra Velez también como local, en el recordado cotejo en el que el Norberto Alonso convirtió para los de Liniers y no lo festejó. En la fecha siguiente anduvo flojo en la derrota en Córdoba contra Talleres: 1-0. Al otro domingo, ingresó otra vez por Tapia en la caída frente a Racing de Córdoba: 2-1. Hizo banco y José Vázquez, en ese entonces el entrenador, lo hizo entrar por Raúl Chaparro en la igualdad sin abrir el marcador con Huracán. Jugó un aceptable partido ante Platense en el marco del empate 1-1 en cancha de Velez, a pesar que fue reemplazado por Medina.
Dos domingos más tarde llegó lo mejor: Estudiantes estaba 1-0 arriba en el Liberti hasta que Constantino –que había entrado por Daniel Messina- empató faltando cuatro minutos a través de un zapatazo que decretó justicia. Luego jugó en forma mediocre en Avellaneda contra Independiente (1-0 abajo), lo mismo fechas más tarde contra N. O. Boys en el Parque Independencia, esta vez derrota por 2-0. Volvió a estar con los suplentes y recién ingresó en las últimas jornadas del Metro, cuando reemplazó a Julio Olarticoechea en el traspié en Junín ante Sarmiento (3-1), a José Vieta en la victoria frente a Instituto (1-0) y a Omar Alegre en la derrota en Mataderos a manos de Nueva Chicago (2-0).
Con la llegada de José Varacka a la dirección técnica para inicios del 83, fue transferido a préstamo a Rosario Central. Volvió para el segundo campeonato del año, el Metro. Jugó en forma discreta en el partido inaugural contra Talleres de Córdoba en la goleada 3-0 (la imagen corresponde a ese cotejo; ahí aparecen Saporiti, Merlo, J. García, Nieto, Tarantini, Fillol; Bica, Gallego, Trossero, Francescoli y él), fue reemplazado en el segundo tiempo por Jorge Tévez en la fecha siguiente contra Racing en Independiente (2-2) y al poco tiempo se desató el famoso conflicto en el que los futbolistas profesionales se declaran desvinculados contractualmente de River. El estaba en ese listado y se vio perjudicado. Ingresaron entonces durante algunas fechas los juveniles, se resolvió luego la situación y volvió al mes y medio el plantel titular. Pero pasaron muchas jornadas hasta que Constantino pudo retornar: lo hizo en el segundo tiempo reemplazando a Enzo Francescoli, quien se lesionó en Mataderos en la igualdad 0-0 frente a Chicago. Tiempo después, volvió a ingresar reemplazando a dos jugadores en Córdoba: en la derrota 3-0 ante Instituto (por Enzo Bullery) y en el triunfo 3-2 contra Racing de esa provincia (por Carlos Tapia), bajo la dirección táctica de Jorge Dominichi. River terminó anteúltimo…
Cuando llegó Luis Cubilla como DT a principios del 84 ya bajo la presidencia de Hugo Santilli, no fue tenido en cuenta y lo dejaron en libertad de acción.

lunes, 24 de octubre de 2011

LONARDI y LABRUNA: ANTES que DI STÉFANO “TERMINARA” con los DOS...


Daniel Luján Lonardi se abraza a Angel Labruna, en los festejos de la obtención del Metropolitano 1977, en cancha de Huracán. El policía mira con ganas de festejar. Esa temporada fue la mejor del rubio defensor en River. Después, ya no fue lo mismo. “Me gustaría quedarme en el club. Yo quiero jugar”, manifestó a mediados de 1981, cuando llegó Alfredo Di Stéfano como DT. Pero la Saeta Rubia no le tuvo confianza. Ya había sido vendido José Luis Pavoni a Universidad de México pero el entrenador comenzó dándole el puesto de nº 2 a Alfredo de los Santos. Luego intentó con Claudio Giúdice acompañando a Daniel Passarella y posteriormente consolidó a Alberto Tarantini como primer marcador central. Lonardi sólo jugó algunos minutos del Nacional 81 cuando los millonarios golearon justamente al Talleres de Córdoba de Angelito por 5-0 en el Monumental por la 11º fecha, cuando ingresó por Giúdice. Pero Lonardi ya no sería tenido más en cuenta y, cansado de esperar oportunidades, se iría al San Luis de México y después jugaría en el Real Oviedo de España.
Durante el Metro 77, una lesión de Roberto Perfumo -en aquel momento, columna del equipo- lo obligó a muchas consultas médicas. Ya comenzaba a hablarse del retiro del Mariscal. El caudillo que podía desde atrás remontar resultados acompañado por el Kaiser ya no estaba en plenitud y fue entonces cuando apareció Lonardi y la situación se pudo pilotear bastante bien. La prueba está que terminó siendo el quinto jugador que más partidos disputó durante ese extenso certamen, después de Fillol, H. López, Marchetti y J. J. López.

martes, 28 de diciembre de 2010

1981/83, DANIEL MESSINA: de aquel GOLAZO a BOCA a esta POSIBILIDAD en RIVER


Ahora que todo parece indicar que el actual Director Técnico de la institución Juan José López seguirá supervisando el Fútbol Amateur riverplatense pero le delegará funciones a Daniel Messina, se da la curiosidad que hay algo en común entre estos dos ex volantes derechos, además del puesto en el campo de juego: el hecho de haberle convertido goles a Boca desde larga distancia que desataron delirio y carnaval en el hincha millonario.
Lo del Negro fue por el Nacional 81, en el Monumental, en un superclásico que finalizó 2 a 2. Desde 40 metros demostró toda su capacidad al colocarla por arriba del arquero Rodríguez, quien justamente esa tarde le ahogó un gol a Messina ni bien éste ingresó al campo de juego en reemplazo de Ramón Díaz. Un año más tarde, por el Metro 82, River logró un celebrado triunfo por 2 a 0 en la Bombonera que hizo trizas el sueño del cuadro xeneise de alcanzar los primeros puestos y en consecuencia llevarse el campeonato. Había abierto el marcador José María Vieta y Messina (redondeando un impresionante trabajo) cerró el partido superando a Gatti con un disparo desde 35 metros.
Daniel había debutado en la banda por la 7ma. fecha del Nacional 81, en un cotejo que River venció a Sarmiento de Junín por 2 a 1 en Núñez. Venía de la cuarta división; esa noche los nervios lo anularon y no pesó. Después entró como suplente en varios partidos y recién volvió a jugar como titular de nuevo contra Sarmiento, pero esta vez en Junín, la tarde que el equipo de Alfredo Di Stéfano logró la angustiosa clasificación para la ronda final. Messina volvió a andar flojo; para colmo fue expulsado.
Pero el mediocampista empezó bien el año 82 con la victoria en Huracán frente a Nueva Chicago por 3 a 2, luego bajó un poco el nivel de juego en la igualdad ante Sarmiento 1 a 1 y fue reemplazado por Carlos Tapia. Por la tarcera fecha, tuvo un discreto partido en el empate 1 a 1 contra Gimnasia de Jujuy y una aceptable performance también en otro empate: 0 a 0 con N. O. Boys en Rosario. Llegó entonces el 5 a 1 demoledor de Boca en el Liberti y ese día Messina aflojó como todo el equipo. En la fecha siguiente, se mostró intrascendente en la derrota 3 a 2 contra Quilmes (foto) y dejó su lugar al final de la primera etapa al Tanque Gordon. Ingresó luego por José María Vieta en la caída 0 a 3 frente a Instituto en Córdoba. Volvió contra Chicago en cotejo que terminó sin abrir el score y posteriormente jugó bien esta vez contra Sarmiento, en el triunfo por 1 a 0. A pesar de haber levantado, no estuvo en las siguientes dos fechas y volvió frente a los boquenses en la Bombonera, jugando en forma mediocre en el contexto de un empate en blanco. El resto de lo que hizo en el Nacional 82 fue deslucido: a pesar de la victoria contra Quilmes 3 a 2 y después en las caídas frente a Instituto e Independiente Rivadavia de Mendoza.
A todo esto, en la Copa Libertadores 1982 sólo jugó dos partidos, justo cuando River ya estaba eliminado y sólo cumplía sus compromisos: en las caídas 4 a 2 contra Flamengo y 2 a 1 frente a Peñarol, ambos en calidad de visitante.
El segundo torneo de 1982, el Metropolitano, lo encontró en un buen nivel con la número 10 por la séptima fecha, en un encuentro que el conjunto de Vladislao Cap perdió en Córdoba contra Talleres por 1 a 0. Pasaron un par de fechas y decayó su rendimiento en la igualdad frente a Huracán 0 a 0 pero se destacó después en el empate 1 a 1 ante Platense en Velez, elaborando las mejores jugadas. Volvió contra Estudiantes en otro 1 a 1 pero sin cumplir, siendo reemplazado por Constantino. A la jornada siguiente, no anduvo bien en la caída por la mínima diferencia contra Independiente. En el resto del campeonato, tuvo altibajos: ingresó como suplente en un par de partidos sin llegar a destacarse, después estuvo flojo contra Instituto (1 a 1), aceptable frente a N. Chicago (3 a 1) declarando luego en los vestuarios: “Las cosas me salieron bien, yo sigo luchando y esperando”, muy mal contra N. O. Boys (0 a 2) y Arg. Jrs. (1 a 3), pero luego llegó una racha de buenos rendimientos: ante Racing (3 a 0), Quilmes (2 a 3), Unión (2 a 1), Velez (2 a 3) y Talleres de Córdoba (3 a 1). Decayó en el 0 a 1 contra Racing en Córdoba, siendo reemplazado por el Colorado Vieta. Fue la tarde que River sumó su quinta derrota consecutiva jugando de visitante. Frente a Central volvió a andar mal, en la caída por 1 a 0 en Rosario. Esa tarde renunció el técnico, José Vázquez. Su trabajo fue pobre en el empate 1 a 1 ante Platense y en la fecha siguiente se inspiró y llegó el mencionado golazo contra Boca en la Ribera. Lo que hizo esa noche contra los boquenses pareció elevarlo anímicamente y recuperar la confianza, ya que desarrolló otra seguidilla de sólidas actuaciones: en los empates frente a Independiente y Estudiantes (1 a 1) y contra Ferro (2 a 2). También anduvo bien a pesar de la derrota 3 a 1 frente a Sarmiento en Junín, pero su tarea volvió a ser mediocre en los encuentros finales del campeonato: 1 a 0 ante Instituto y 0 a 2 contra Chicago.
Por el Nacional 1983, empezó en forma discreta contra Loma Negra (1 a 0) y el DT José Varacka lo sacó del equipo, volviendo justamente en la revancha ante el conjunto de Olavarría (0 a 0), cuando suplantó a Carlos Tapia. Estuvo afuera nuevamente y recién ingresó en el segundo tiempo por Enzo Trossero, en la victoria 1 a 0 contra Ferro. Volvió al banco y entró por Américo Gallego (1 a 2 frente a los de Caballito) y por Carlos Tapia (0 a 0 contra San Lorenzo). Recién jugó de entrada cuando River aseguró su clasificación para los cuartos de final del torneo, al empatar 0 a 0 contra Velez. Esa noche Messina actuó como cuarto volante, y su misión consistió en tapar al Beto Alonso, en su etapa velezana. Daniel cumplió el plan prácticamente a la perfección, pero fue reemplazado por Emilio Commisso. Otra vez jugó de entrada cuando River fue eliminado por Arg. Jrs. también en la cancha de Liniers, esta vez al caer por 1 a 0. José Zuttión entró por él en la segunda parte, pero Messina había redondeado esa triste tarde una aceptable tarea.
El Metropolitano 83 -el segundo certamen de la temporada- marcó su despedida del club como jugador. Reemplazó a Américo Gallego en la victoria 2 a 1 frente a R. Central pero luego figuró en la lista de jugadores que amparándose en el Convenio Colectivo de Trabajo se declararon desvinculados del club. Cuando el conflicto se superó y River, con el retorno de los titulares le ganó a N. O. Boys 1 a 0, volvió a ser titular, en discreto desempeño. Ahí comenzó otra etapa de altibajos: bien contra Estudiantes (2 a 2), mal frente a Ferro (1 a 2), aceptable labor ante Arg. Jrs. (1 a 1), muy pobre contra N. Chicago (0 a 0, la tarde que Francescoli se retiró lesionado al comienzo del partido) y Temperley (3 a 1) y esas dos producciones le dieron motivo a Puchero Varacka para que no volviera a tenerlo en cuenta por espacio de varias fechas. Recién regresó en la derrota por 1 a 0 frente a Boca en Velez; anduvo peleado con la pelota en la caída 1 a 0 ante Ferro y en los dos puntos conseguidos frente a Huracán, por el mismo marcador. Ya con Jorge Dominichi de entrenador, no volvió a jugar de titular.
Messina siguió su carrera de futbolista en Velez y posteriormente en Huracán. Como técnico, comenzó en Excursionistas, en Primera C, donde alcanzó la final con Lamadrid por el ascenso; después estuvo en Villa Dálmine, La Plata F.C. en el Argentino A; luego en Acassuso, al que tomó en los últimos lugares y finalizó cerca de la punta; en Midland, donde a pesar del descuento de 9 puntos logró clasificarlo para el Reducido y en Liniers.
Es conocida la escuela de fútbol que maneja desde hace varios años. Esperemos que esta vasta experiencia como jugador, técnico e instructor, pueda plasmarla en el marco del actual cuerpo técnico que confía en él y a favor del semillero del club que lo formó y lo llevó a Primera División. Sería otro golazo más o menos como el de aquella noche a Boca.

jueves, 2 de diciembre de 2010

OMAR ALEGRE: Muchas CONDICIONES, pocas CONCRECIONES


El centrodelantero Omar Alegre había debutado por el Metropolitano 1981, en un cotejo que River venció a Talleres de Córdoba por 1 a 0 en el Monumental, con gol de Pedro Vega. Ingresó justamente por el volante derecho, quien miutos después del tanto se lesionó. No volvió a jugar por el resto del certamen y tampoco en el segundo torneo del año, el Nacional.
El orden de los campeonatos se invirtió en 1982 y primero se disputó el torneo que incluía la participación de los conjuntos del Interior. Alegre jugó bien la primera fecha del triunfo frente a Nueva Chicago por 3 a 2, en campo de Huracán. Bajó su nivel en los dos 1 a 1 consecutivos (contra Sarmiento y Gimnasia de Jujuy) pero mostró sus buenas condiciones a pesar del empate sin abrir el marcador ante N. O. Boys en Rosario. Estuvo flojo la tarde del 1 a 5 en Núñez contra Boca. En los vestuarios, luego del cotejo, dijo lo siguiente: “La clave estuvo atrás y en el medio. Ahí nos equivocamos mucho; incluso yo, cuando bajé a buscar la pelota para llegar en gambeta... Me siento mal, sobre todo porque fue el primer superclásico y se me fue así, sin pena ni gloria y con una goleada en contra”, Volvió a jugar en forma mediocre en la derrota también como local ante Quilmes 3 a 2 y anduvo muy mal en la caída frente a Instituto en Córdoba por 3 a 0. Ahí el técnico Alfredo Di Stéfano decidió excluirlo. Pero lo tuvo que poner en el segundo tiempo en la fecha siguiente dada la opaca actuación del equipo, ingresando por Jorge Tévez cuando River perdió con Independiente Rivadavia de Mendoza 2 a 1.
Pasaron tres fechas y recién volvió a ingresar por Pedro Vega en la etapa complementaria de la victoria 2 a 0 contra el Gimnasia jujeño y en el partido siguiente lo mismo por Roberto Gordon en el empate 1 a 1 frente a N. O. Boys. Jugó de entrada en forma discreta contra Boca (0 a 0 en la Bombonera) pero fue la figura en la jornada siguiente, cuando hizo dos goles en el triunfo 3 a 2 ante Quilmes. Pero de nuevo su nivel decayó notablemente en los dos últimos partidos del certamen: los millonarios perdieron 3 a 2 frente a Instituto y 4 a 2 contra Independiente Rivadavia de Mendoza. River no lograba clasificarse.
Comenzado el Metro 82, ingresó sobre el final del primer tiempo en la tercera fecha, cuando River perdió en Santa Fe 2 a 0 contra Unión. Entró como titular frente a Velez (foto, marcado por Vicente Pernía) y decepcionó, el día que Alonso jugando para los de Liniers le hizo un gol al cuadro de sus amores y no lo festejó: la hinchada local lo ovacionó. Para colmo, Reinaldo Merlo fue expulsado y eso motivó que Alegre tuviera que ser reemplazado por Enrique Nieto.
No conformó su rendimiento en la caída frente a Talleres en Córdoba y recién volvió a ser titular fechas más tarde, en el empate 1 a 1 contra Platense en Velez. Jornadas después, fue baja su producción en la derrota 1 a 0 frente a Independiente en Avellaneda y recién volvió a jugar desde el inicio en las fechas finales del certamen, cuando River le ganó a Instituto 1 a 0 en el Liberti y en la derrota 2 a 0 contra Chicago en Mataderos, cumpliendo mediocres actuaciones. Fue todo. Fue poco. Muchos hinchas y dirigentes habían depositado ilusiones en el talento de Omar Alegre, pero no pudo plasmar todo lo que sabía en un River cargado de problemas. Sólo aquellos dos goles al cervecero y alguna buena actuación aislada fueron los puntos destacados de su opaca trayectoria en la Primera de River.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

1980/82, CLAUDIO GIÚDICE: esa RUBIA DEBILIDAD... en la DEFENSA


Claudio Giùdice debutó oficialmente en River en el marco de la sexta fecha del torneo Metropolitano 1980, cuando el conjunto de Labruna superó 1 a 0 a Racing en Avellaneda con gol de Leopoldo Luque, el mismo día que también jugó su primer partido el delantero José María Vieta.
Giúdice ocupó el puesto de segundo marcador lateral, en reemplazo de Daniel Passarella. Y si bien cometió un serio error al enviarle un pase atrás muy elevado a Fillol desde casi mitad de cancha (lo que obligó al Pato a un gran esfuerzo para sacarla al córner) su actuación fue buena.
Volvió a jugar tres fechas más tarde, cumpliendo una opaca labor, una noche lluviosa en la derrota en el Monumental contra Velez por 1 a 0. Pasaron varias fechas para que volviese a la Primera: fue en el empate 1 a 1 ante Newells también en Núñez, cumpliendo un aceptable desempeño, al igual que en la siguiente jornada en la victoria por 3 a 1 ante Tigre en cancha de Vélez. No volvió a entrar por el resto del certamen. Para la segunda competencia del año, el Nacional, el técnico no lo volvió a tener en cuenta.
Ya en el Metropolitano 1981, con Alfredo Di Stéfano como entrenador, entró en la tercera fecha reemplazando a Lonardi la tarde del desafortunado arbitraje de Claudio Busca, en el River 1 Argentinos Juniors 3. En la fecha siguiente, tuvo una opaca noche en la victoria 3 a 2 frente a Estudiantes en La Plata, fechas después cumplió un aceptable labor como volante central (no jugó Reinado Merlo) en la igualdad en blanco contra Racing en el estadio de Vélez, puesto que volvió a ocupar en la victoria por 1 a 0 frente a Talleres de Córdoba pero esta vez en flojo nivel. Jornadas más tarde volvió a su puesto de número 6 en el empate 1 a 1 contra Platense en Atlanta, al domingo siguiente tuvo un aceptable juego en el triunfo 2 a 1 ante Sarmiento en el Liberti y luego decayó su producción la noche de la derrota ante Unión en Santa Fe por 1 a 0.
Como Alberto Tarantini se fue afianzando ya sea como primer o segundo marcador central, no tuvo nuevas oportunidades de jugar hasta la igualdad 2 a 2 en Rosario contra Central. Pero fue expulsado, junto con el Conejo. Cumplió su sanción y recién retomó la titularidad en la victoria 3 a 1 ante Sarmiento en Junín, esta vez como número 2, y ya no volvió a jugar hasta finalizar el campeonato.
En la segunda commpetencia del año, el Nacional 81, en la segunda fecha jugó de titular en la victoria 3 a 2 contra San Martín de Tucumán como local con un rendimiento mediocre, pero se rehabilitó a la jornada siguiente en la recordada victoria por el mismo resultado ante Boca en la Bombonera, también como primer zaguero central. Mejoró su labor a la fecha siguiente, en el empate en cero contra Talleres en el Chateau Carreras. “Anduve bien. Mis compañeros me dan toda la confianza necesaria”, dijo en los vestuarios. Fue así que volvió a destacarse en el encuentro siguiente, contra Ferro en el Monumental, a pesar de la derrota 1 a 0. Pero anduvo mal contra Loma Negra en Olavarría (terminó 0 a 0) y, con el retorno de Tarantini luego de su sanción, no volvió a ser titular hasta la victoria 2 a 0 en Tucumán contra San Martín, donde jugó de manera aceptable. Reemplazó en el segundo tiempo a Emilio Commisso en el empate con sabor a derrota frente a Boca 2 a 2 y se retiró lesionado en la goleada 5 a 0 a Talleres de Córdoba en River, siendo reemplazado por Eduardo Lonardi. Ya no tuvo más oportunidades en el resto del torneo.
El orden de los campeonatos argentinos de Primera División se invirtió y el Nacional fue el primero a disputarse en 1982. Tenía un buen comienzo en la victoria 3 a 2 contra Nueva Chicago en Huracán hasta que fue expulsado; recién volvió en la cuarta fecha como volante central en pálido desempeño en la igualdad sin abrir el marcador ante N. O. Boys; fue un espanto jugando en el mismo puesto en la fatídica goleada 5 a 1 contra Boca en Núñez; tuvo una pobre actuación frente a Quilmes también de local, en la caída 3 a 2 y volvió a jugar muy mal en las derrotas frente a Instituto (3 a 0) e Independiente Rivadavia de Mendoza (2 a 1). Era un River diezmado por los jugadores convocados a la Selección Argentina para el Mundial de España y los sancionados por no haberse presentado a jugar ante Peñarol en Mar del Plata.
Ya en la segunda rueda del Nacional, recién jugó en el empate 0 a 0 contra los xeneises en la Ribera, esta vez como segundo marcador central. A la fecha siguiente, tuvo una mala tarde en el triunfo 3 a 2 contra Quilmes y volvió a decepcionar en las jornadas finales, cuando River perdió 3 a 2 frente a Instituto y 4 a 2 ante Independiente de Mendoza. El conjunto de Di Stéfano no clasificó en su zona.
El segundo campeonato de la temporada, el Metropolitano, lo vio recién en la séptima fecha en opaca labor en la derrota 1 a 0 contra Talleres en Córdoba. El equipo era dirigido por el Polaco Cap. Volvió a jugar mal frente a Huracán en la igualdad en blanco y, con José Ramos Delgado como DT, jugó de 6 en el empate 1 a 1 ante Platense en Velez en regular tarea y en la caída frente a Independiente en Avellaneda: 1 a 0. A partir de allí, sólo ingresó en un par de encuentros reemplazando a algún compañero y cerró su campaña en River justamente en la última fecha, en el empate 2 a 2 contra N. O. Boys en el Monumental. Luego, sería transferido a Chacarita.

sábado, 21 de agosto de 2010

1982: RANDAZZO siguió jugando para BOCA...


Carlos Randazzo se había iniciado en Boca. Jugó en Arg. Jrs. y luego en Racing, donde fue dejado libre. River lo trajo para el Nacional 1982. Le tocó llegar a un conjunto diezmado por los 9 jugadores que citó el técnico albiceleste César Luis Menotti para la concentración de cara al Mundial de España 82 y por la sanción a los elementos que no se presentaron a jugar ante Peñarol en Mar del Plata.
Randazzo debutó en la 2da. fecha, en el empate 1 a 1 contra Sarmiento en el Monumental. Jugó como puntero derecho: rotó, corrió, tocó de primera, desbordó y ganó en el mano a mano. Fue una de las figuras de la cancha. Un comienzo alentador. Aflojó enseguida ante Gimnasia de Jujuy (fue expulsado) y N. O. Boys, dos partidos que los millonarios empataron como visitantes. Tuvo un desempeño aceptable en la decepcionante actuación del equipo frente a Boca en Núñez, cuando los boquenses se impusieron por 5 a 1. Luego del superclásico dijo en los vestuarios: “Hubo varios que no pusieron en la cancha lo que hay que poner”.
Tuvo un buen nivel en la igualdad 2 a 2 contra Quilmes en el Liberti y luego decayó en el 3 a 0 en contra con Instituto en Córdoba y en la derrota 2 a 1 con Independiente Rivadavia de Mendoza. Jugó de manera aceptable contra Nueva Chicago en el empate en cero y en la victoria por la mínima diferencia (gol suyo de penal) frente a Sarmiento en Junín. Un desempeño apenas discreto contra Gimnasia de Jujuy en el triunfo por 2 a 0 (foto) y otro muy pobre contra N. O. Boys en la igualdad 1 a 1 en Núñez. Ya en las fechas finales del Nacional, el DT Alfredo Di Stéfano no lo volvió a incluir como titular. Mientras tanto, en la Copa Libertadores 82 ingresó la noche de la igualdad 0 a 0 contra Boca en la Bombonera, cuando River y Boca compartían la zona de la primera fase con The Strongest y J. Wilsterman de Bolivia. La hinchada local lo recibió con todo tipo de insultos; enfrente, los visitantes dejaban en claro que “... argentino hay uno solo: argentino es River Plate...”
Ya en el segundo certamen del año, el Metropolitano, y con Vladislao Cap como técnico, recién volvió a jugar en la 4ta. fecha, en la derrota 2 a 0 contra Unión: fue un espanto, siendo reemplazado por José Vieta. Lo mismo un par de jornadas más tarde, en la caída contra Talleres por 1 a 0 en Córdoba. No anduvo en el empate sin abrir el score contra Huracán en Parque Patricios, y recién jugó aceptablemente contra Platense en Vélez, en la igualdad 1 a 1. Pasaron varios partidos y retornó contra Chicago en el Monumental, en la victoria por 3 a 1, ya con Jorge Vázquez como entrenador. Otra pálida actuación en la derrota 2 a 0 ante N. O. Boys en Rosario; un opaco rendimiento contra Racing en la victoria por 3 a 0 a pesar de haber convertido el primer gol; muy mal en la derrota 3 a 2 frente a Quilmes en el Sur y en el 3 a 1 en contra en Liniers contra Vélez. Siguió en bajo nivel cuando River le ganó 1 a 0 a Central en Rosario, y ya con Ramos Delgado como DT continuó sin cumplir cuando se empató 1 a 1 con Platense como local. En la ùltima fecha del torneo, decepcionó en la victoria 2 a 1 contra N. O. Boys. Fue su último partido en River.
Randazzo había llamado la atención del periodismo y la afición futbolera allá por el Nacional 79, cuando en un superclásico jugado en el Monumental que terminó 1 a 1 definió muy bien ante la salida de Fillol. En River, tres años después, no mostró ni siquiera un poco de todo lo que había exhibido en aquellos primeros tiempos, cuando muchos dijeron que tenía pinta de futuro crack.

jueves, 12 de agosto de 2010

1972/73: El TOQUE de CARLOS LÓPEZ no fue SUFICIENTE


El último a la derecha de los jugadores agachados que aparecen en esta imagen, es Carlos Angel López. Lo acompañan, de pie: Giustozzi, Merlo, J. Pérez, Más, Larraignée, J. Vázquez y H. Rodríguez. Abajo: Alonso, Mastrángelo y N. Scotta.
López había llegado proveniente de Excursionistas, a principios de 1972. Debutó en River en la cuarta fecha del campeonato Metropolitano, en el marco de la victoria conseguida en Avellaneda ante Independiente por 2 a 0. A la fecha siguiente, jugó en la derrota frente a Gimnasia por la mínima diferencia en el Monumental, pasó otra jornada en el banco y luego tuvo continuidad, pero sin afianzarse en cuanto su juego, habilidoso por cierto, pero falto de constancia.
Recién en la 12a. fecha convirtió su primer gol con la banda, cuando reemplazó a J. J. López: fue en la goleada 4 a 0 a Colón, en partido nocturno. Hizo el tercero; el resto los hizo Pinino Más. A partir de allí, quedó afuera. Recién volvió en la segunda rueda, específicamente en la 23a. fecha frente a Arg. Jrs, en un empate 1 a 1 en Núñez. Tapado por Alonso y Marchetti, volvió a jugar seguido recién en las fechas finales del citado certamen. Pero su talento no fue suficiente para ese River. Para colmo, en el triunfo contra Lanús por 2 a 1 marcó un gol en contra...
Para el segundo torneo del año, el Nacional, señaló un tanto justamente en su tierra natal: Misiones, en la goleada 7 a 1 frente a Bartolomé Mitre. Luego hizo dos en el contexto del 8 a 0 a Independiente de Trelew en el Liberti y señaló uno en la victoria en Mar del Plata ante San Lorenzo de esa ciudad por 3 a 2.
Ya para 1973, su participación fue cada vez menor. Carlos López luego tendría una dilatada trayectoria, a nivel local e internacional. Jugaría en Estudiantes, Argentinos, Colón, Racing, Sarmiento de Junín, Vélez, Rivadavia, el Bolívar de Bolivia y el fútbol colombiano. Se puso la de Boca en 1984, a los 32 años: ni él ni el equipo xeneise pudieron salir de la mediocridad. No hizo goles en el cuadro de La Ribera. Dicen que no la sintió. Lo mejor de su campaña lo desarrolló a fines de los 70, cuando la hinchada de los Pinchas Ratas gritaba: “¡Y toque, y toque / y toque Carlos López!”... Una lástima: en River la había tocado poco y nada...

jueves, 27 de mayo de 2010

1981: AGUSTÍN MARIO CEJAS: un RETIRO del FÚTBOL “en BANDA”


El fin del paseo cordobés por el Monumental. Raúl de la Cruz Chaparro -que al año siguiente sería comprado por River, cumpliendo una floja campaña- esquiva a Agustín Cejas y toca al gol. Merlo y Tarantini sólo son espectadores. Era el quinto: Instituto goleaba a los millonarios por 5 a 2 en Núñez, en el marco de la 18a. fecha del Metropolitano 1981. El elenco de Labruna salió con Cejas; Saporiti, Pavoni, Passarella y Tarantini; Iervasi, Merlo y Tapia; P. González, R. Díaz y Vieta.
El ex arquero de Racing había llegado a River a principios de esa temporada, después de haber sido dejado libre por decisión del técnico José Pastoriza, debutando en la 4a. fecha en la victoria en La Plata ante Estudiantes por 3 a 2. Fillol seguía siendo el titular induscutido. Pero para brindarle su respaldo, la tribuna visitante lo recibió con el típico “Agustín, Agustín!” que lo saludaban los racinguistas; así y todo, mucha gente extrañaba todavía al siempre cumplidor Luis Landaburu, transferido a Vélez. Esa noche contra El León también debutó René Houseman, siendo reemplazado por Ramón Díaz, autor del tanto del triunfo.
Cejas volvió a jugar en la 7a. jornada, en el empate de local 2 a 2 frente a Rosario Central. Tuvo continuidad en las dos fechas siguientes, actuando de manera aceptable: en el empate en cero ante Racing en Vélez (la noche que los hinchas de la banda silbaron al uruguayo Carrasco, ahora en Avellaneda) y en la victoria 1 a 0 contra Talleres de Córdoba, en River.
Retornó al arco reeemplazando a Fillol en la igualdad 1 a 1 frente a Platense en cancha de Atlanta y atajó más tarde en la derrota en el Monumental contra Independiente: 2 a 1. Llegó en la fecha siguiente la inesperada paliza de Instituto y recién volvió a la portería en la anteúltima fecha del certamen, esta vez en un 5 a 2 a favor contra N. O. Boys.
Comenzó jugando la primera fecha del segundo torneo del año, el Nacional 81, en el empate 2 a 2 frente a Guaraní Antonio Franco de Posadas, Misiones, la tarde que debutó el Tolo Gallego señalando un gol. Ya no volvería a atajar. Anunció que dejaba el fútbol a fines del 81 en forma apagada, intrascendente, tal vez demasiado en silencio en relación a su notable trayectoria en Racing, en el Santos de Brasil y por su don de buena gente. River le había comprado el pase directamente al jugador, intentando salvar su carrera, luego del menosprecio manifestado por el Pato Pastoriza. Pero fue simplemente un tránsito, ya que nunca llegó a discutirle el puesto a Fillol. Es que aterrizó en el club de Núñez en un momento histórico errado: ya tenía la mente puesta en el retiro.

miércoles, 26 de mayo de 2010

JOSÉ M. VIETA: DOS GOLES que PUSIERON a BOCA “COLORADO”...


Vieta convierte el único gol de River y del partido frente a Racing, en un cotejo jugado en la Bombonera. Había aprovechado una deficiente cesión de Víctor Marchetti para llevarse la pelota y vencer al arquero Carlos López, después de dejar en el camino al marcador Agostinelli. Fue por la segunda fecha del torneo Metropolitano 1982. Ya en la primera, había anotado los dos tantos en el triunfo ante Argentinos Juniors en el Monumental. Pero no fueron éstos los goles más gloriosos del “Colorado”.
Había debutado justamente ante La Academia, por la sexta fecha del Metro 1980 en un encuentro que los millonarios también ganaron por la mínima diferencia con gol de Leopoldo Luque, en Avellaneda. Ese día cumplía 19 años.
Apenas jugó un par de cotejos más en este certamen; en la segunda parte del año (campeonato Nacional) no participó y volvió a estar en Primera recién en 1981, en algunas fechas del Metro y del Nacional. Justamente en esta última competencia se destacó en el clásico contra Boca jugado en el Liberti, señalando un gol de cabeza en un partido que terminó 2 a 2, la tarde que Maradona empató de penal en tiempo de descuento. Asimismo, no se anotó en la red pero jugó de manera aceptable en los dos matchs finales contra F. C. Oeste, que le significaron a River una nueva vuelta olímpica.
Con el orden de los campeonatos invertidos, el Nacional 82 lo encontró alternando algunos encuentros con los de la Copa Libertadores, pero fue en la segunda parte del año (Metro 82) en el que sobresalió abriendo la cuenta contra Boca como visitante, la noche que casi sobre el final Messina se inspiró y le hizo un golazo casi desde media cancha, la noche que la hinchada de River gritó “Me parece que Boca no sale campeón / me parece que Boca no sale campeón / porque River, porque River / lo cagó!”
No fue tan destacada ni tan mediocre la campaña de J. M. Vieta en River. Cumplió ahí. Le hizo dos goles a Boca; en uno empató y en el otro ganó. Fue transferido luego a Estudiantes de La Plata.

jueves, 20 de mayo de 2010

1981: DEBUTA en el ARCO EDGAR FERRERO: tuvo CONTINUIDAD en un RIVER en DECADENCIA...


Edgar Ferrero en el Estadio Córdoba, por la segunda ronda del Metropolitano 1981. Debutó reemplazando a Ubaldo Fillol en un cotejo que River perdió 2 a 1 ante Talleres, pero mostró seguridad y tranquilidad. Como Agustín Mario Cejas había llegado al cuadro de Núñez en enero de ese año como suplente del Pato (recordemos que Landaburu ya estaba en Vélez), recién volvió a tener la oportunidad de atajar en la Primera de River por el segundo certamen, el Nacional, precisamente en Caballito, cayendo por el mismo resultado contra F. C. Oeste.
Como nueve jugadores del plantel millonario quedaron concentados para el Mundial de España 1982 y otros titulares habían sido suspendidos por no presentarse a jugar frente a Peñarol en Mar del Plata, Ferrero tuvo continuidad en el Nacional 1982. Ya se había retirado Cejas. Así y todo, se mostró nervioso en el debut del torneo frente a Nueva Chicago en Huracán, en un recordado 3 a 2 a favor con un River integrado por elementos juveniles. Mostró un mediocre nivel a la fecha siguiente (de local, 1 a 1 contra Sarmiento) y fue entonces reemplazado por Alberto Montes, quien tuvo un buen desempeño en la igualdad 1 a 1 ante Gimnasia de Jujuy. Después del empate en blanco frente a N. O. Boys, River perdió en el Monumental frente a Boca por 5 a 1 y el DT Alfredo Di Stéfano le soltó la mano a Montes... Fue entonces cuando volvió Ferrero a la jornada siguiente, perdiendo 3 a 2 contra Quilmes en River. Pese a la derrota 3 a 0 en Córdoba ante Instituto, tuvo un aceptable partido pero volvió a aflojar frente a Independiente de Mendoza en Núñez, perdiendo 2 a 1. Después de una mediocre tarea contra Chicago en el Monumental en el empate 0 a 0, mostró un aceptable nivel en la victoria en Junín contra Sarmiento por la mínima diferencia. Luego volvió a atajar en forma mediocre frente a Gimnasia de Jujuy en el triunfo 2 a 0 en el Liberti y posteriormente llegó su mejor momento, lo más destacado: en el 1 a 1 frente a Newells en Núñez, en el 0 a 0 contra Boca en la Bombonera y en el triunfo 3 a 2 ante Quilmes como visitantes. Pero en los dos últimos partidos de ese Nacional 82 la fue a buscar adentro cinco veces: 3 a 2 contra Instituto en River y 4 a 2 frente a Independiente Rivadavia en Mendoza.
River terminó sexto entre ocho equipos de su zona. Una decepción para la poca gente que seguía al equipo. Ferrero sería transferido luego a Argentinos Juniors. Había llegado el tucumano Puentedura...

viernes, 14 de mayo de 2010

1970: DEBUTA un HOMBRE que HARÍA HISTORIA... Por lo BUENO y por “lo otro”


La aparición de Juan José López en la Primera de River fue uno de los escasos hechos positivos que tuvo la temporada 1970 para el Millonario.
Fue el 28 de octubre, River le ganó a Gimnasia y Esgrima de Mendoza 2 a 1 por el torneo Nacional en Núñez, y el equipo salió con Carballo; Silguero, M. A. López, Laraignee y Dominichi; J. J. López, Merlo y D. Onega; Trebucq, Morete y L. Scotta.
Con dos goles de Tito Onega, River dominó el trámite pero en el segundo tiempo Ibañez descontó para los mendocinos. “Ese día del debut fue una de las grandes alegrías que me dio el fútbol”, diría añós más tarde el Negro. “Didí era un fenómeno, nos decía: vayan, jueguen como saben... Angel Labruna, por su parte, fue una persona a la que respeté mucho, como humano y como entrenador”.
Hoy el Negro López ha vuelto a su hábitat. Nunca se debió poner la de Boca, equipo contra el cual casi siempre la rompía. Cometió el peor de los pecados. Perdonar es divino.

martes, 20 de abril de 2010

ROQUE ERBA: Un TÍPICO CASO de “PESO de la CAMISETA”


Erba en el mano a mano con su marcador. River le ganó 2 a 0 a Andino de La Rioja en el Monumental, por la segunda fecha del Nacional 1983. El puntero izquierdo millonario -que había sido adquirido al comienzo del torneo a Nueva Chicago- debutó entonces con un triunfo pero sin lucimiento personal. En realidad, nunca se luciría. En ese cotejo estuvo nervioso, como atado. No inquietó a los riojanos.
Volvió a jugar mal contra el conjunto de Mataderos a la fecha siguiente (1 a 1 en cancha de Huracán), ya para la ronda de revanchas defraudó como todo el equipo en la derrota como visitante ante Andino y luego no anduvo contra Chicago en el Liberti, cuando River perdió 2 a 1. Una vez en la fase siguiente del certamen, entró por Bullery en la igualdad en blanco frente a San Lorenzo en Núñez .
Ya en el segundo campeonato del año, el Metropolitano, ingresó frente a Velez en Liniers (2 a 0 en contra) en reemplazo de Commisso, posteriormente suplantó a Tapia contra Talleres en Córdoba (igual resultado), fue una sombra ante Racing en River (ganó el Millonario por la mínima diferencia) y después ya no se volvió a poner el manto sagrado. Le pesaba demasiado.

jueves, 8 de abril de 2010

2010: En ESTOS DÍAS que ESTÁN PASANDO...


... yo sé muy bien que me estás buscando / querés saber lo que hicimos / el día que apagaron la luz” dice un tema de Sui Generis. En River han querido apagar la luz. La realidad futbolística parece corroborarlo, en estos días que están pasando. No lo lograrán. Este River que “desarma y sangra” renacerá de las cenizas. Como el de 1983. Como el de los 18 años sin ser campeón. Ahí están las imágenes de Francescoli, Labruna, Alonso, Merlo y Jota Jota López, y es simplemente eso, ilustraciones de algunos de nuestros tantos próceres, como para que nos vuelva el alma al cuerpo por un momento y olvidarnos de Cabral, Galmarini, Rosales y compañía...
Gracias Osvaldo por las ilustraciones! (tanbreve@gmail.com)

sábado, 6 de marzo de 2010

1987/88: De este EQUIPO, se DESTACA la BANDERA “QUERANDÍES”


Después de ganar todo lo que jugó en 1986, las autoridades de River decidieron no renovarle el contrato a Héctor Veira y trajeron como DT a Timoteo Griguol: se pasaba de la personalidad permisiva del Bambino a la rigurosidad del viejo ganador de Ferro. Error. River pudo haber mantenido una línea de juego a nivel local y consolidarse afuera. El equipo millonario (parados: Gómez, Gallego, Gutiérrez, Goycochea, Ruggeri, Borrelli; agachados: Centurión, H. Enrique, Funes, Palma y Villazán) ingresó directamente en las semifinales de la Copa Libertadores 87, por haber sido el último campeón. Pero fue eliminado por Peñarol, que finalmente obtendría el quinto título continental tras vencer a América de Cali. De esa ronda se recuerda el gol que se perdió Funes en Avellaneda, cuando en rápida acción superó al arquero local y no convirtió. Pudo haber significado el triunfo y la clasificación.
En la Supercopa tampoco le fue bien. Y a nivel local, después de obtener los pases de Corti, Palma y del uruguayo Jorge Da Silva (también regresaron Villazán y Dalla Líbera) y a pesar de contar con toda la polenta de Caniggia y Troglio, terminó cuarto a nueve unidades del campeón, N. O. Boys.
Pocas alegrías durante la época de Timoteo. Fue una actuación nada convincente. Nunca llegó a estar en uno de los dos primeros puestos. Sólo un triunfo ante Racing en el Monumental para sacarle el invicto, el histórico 3 a 2 contra Boca tras ir perdiendo 2 a 0 y la coronación en la Copa Interamericana después de empatar de visitante y vencer en el Liberti a Liga Alajuelense.
En la imagen, puede observarse colgada en la tribuna superior la bandera de Cafiero (raro porque la barra llevaba la bandera “Menem presidente”) y la histórica de Querandíes.

martes, 2 de marzo de 2010

1983: Un BRASILEÑO PASAJERO en TRANCE...


El recordado Oscar Trossero con la camiseta de River, en su primer entrenamiento. Las deficiencias técnicas de la fotografía merecen ser obviadas, por su gran carácter documental, ya que a su lado aparece un delantero brasileño, quien fue observado en la “Copa de Oro” de Mar del Plata 1983... observado y rechazado: fue devuelto enseguida...
Además del ex delantero del Montpellier de Francia, para el Nacional de ese año llegó el defensor Sergio Scivoletto proveniente del Deportivo Maipú de Mendoza y Héctor Enrique, de Lanús.
Pero ese brasileño no era dueño del jogo bonito, precisamente. ¿Quién es? Podés ganarte el libro “Cómo ganamos la Copa del Mundo Sudáfrica 2010”, de Diegote! Suerte!
Gustavo

2010: La GRANDEZA de AMADEO, en el LIBRO también la VEO


Amadeo Carrizo en una imagen reciente con el autor y un ejemplar del libro “Historias de River cantadas por su gente”. El considerado mejor arquero sudamericano del siglo XX colaboró gentilmente en la obra de Gustavo Cardone, relatándole los cánticos que se entonaban en la gloriosa época de La Máquina.
Con igual buena onda, recordó en el escrito la emoción que le generó en el año 1968 batir el record de 769 minutos sin goles en contra; esa tarde, la gente bajó una ovación en la cancha de Velez.
Gracias por todo, Amadeo!

sábado, 27 de febrero de 2010

1976: De tanto simular, CAYÓ DORMIDO


Cuando uno piensa en el año 1976, lo relaciona enseguida con una profunda crisis institucional vivida por nuestro país. Pero desde el punto de vista deportivo, adquiere otros significados para los hinchas de River, también negativos por cierto.
El cuadro de Núñez simuló ser el de 1975, pero se quedó dormido. Porque si bien terminó primero en la Zona B de la Rueda de Clasificación, se dejó estar y finalizó en la ronda por el título a seis puntos de Boca, el campeón del Metropolitano. A este certamen corresponde este equipo, en el viejo Monumental: arriba aparecen Passarella, Pena, Merlo, Perfumo, H. López y Fillol. Abajo: P. González, J. J. López, Luque, Alonso y Más. Una versión nunca confirmada decía que la hinchada millonaria había ingresado horas antes al campo de juego del Liberti y quitado los arcos, con el objeto de evitar que Boca se consagrara allí frente a Unión de Santa Fe.
River tenía centrada sus expectativas en la Copa Libertadores, pero los brasileños del Cruzeiro interrumpieron la superioridad que durante 13 años habían mostrado los conjuntos argentinos y uruguayos en el torneo continental. En el match decisivo disputado en Santiago de Chile, Cruzeiro venció a River 3 a 2. La Gorda Matosas había cruzado Los Andes con la barra para alentar al equipo, pero el apoyo desde las tribunas (...que este año no paramos / hasta ser campeón mundial...”) no alcanzó: la torcida contó con la ayuda de los simpatizantes chilenos...
Para la segunda competición doméstica del año, el Nacional (llegaron Cocco, Beltrán, Commisso y Saporiti), por primera vez en el profesionalismo se dio que River y Boca disputaran la final para definir un campeonato. Y River volvió a dormir: faltando pocos minutos para el epílogo, el volante Suñé ejecutó un tiro libre antes de que se ubicara la barrera. Su remate sorprendió descolocados a los defensores riverplatenses y a Fillol (algo similar ya había ocurrido en el 75, con el gol de tiro libre de Patota Potente), y se introdujo en el arco. Con ese tanto los xeneises lograron el triunfo y el segundo título en el año.
Terminaba 1976: el golpe a los hinchas de River estaba dado.

jueves, 25 de febrero de 2010

VIAJÁ al MUNDIAL a ALENTAR a DIEGOTE y su EQUIPO!


En la imagen, Alonso de pibe abajo a la derecha al lado de un chico que no trascendió. Pero sí llegó a destacarse el muchachito que aparece parado entre ambos... Quién es?
Si lo sacás, te ganás un viaje a Sudáfrica para el Mundial 2010 con todo pago, alojándote con los hoolingans ingleses en Sangcoco! Eso sí: después tenés que traer los trapos que les afanaste a ellos para mostrarlos en las canchas argentinas!
Una pista? Llegó a jugar en la Selección de Menotti...

miércoles, 24 de febrero de 2010

1972: Cuando ALONSO ya se EMBARCABA hacia el ÉXITO


Beto Alonso modelo 72. Ya había paseado su juventud y talento por Cannes, con la Selección Juvenil Argentina. Allí tuvo una de las primeras satisfacciones de su carrera: lo distinguieron con el premio al mejor jugador del torneo. Ya había pasado el recuerdo de Didí, y la amargura que le causó al Beto su alejamiento. Ya había atravesado ciertos altibajos con el combinado nacional dirigido por Sívori. Ahora estaba, a los 19 años, en el centro de las miradas por el golazo que le había hecho a Santoro de Independiente (el famoso gol que no había podido realizar Pelé en el Mundial del 70) y se perfilaba como crack, allá por el Nacional 1972.
Alonso había desarrollado las divisiones inferiores en el club de Núñez desde los 10 hasta los 16 años. A partir de allí, Didí lo llevó a Primera y nunca más volvió. Antes, había tenido como técnicos al padre del jugador Anzarda, a Cap y Osvaldo Diez.
El Beto Alonso. Fue grandioso como jugador. Fue técnico junto con Merlo. Le falta ser presidente de la institución. Es parte de la religión.