
Hoy es el Día Internacional del Hincha de River y no hay mejor carta de presentación que la imagen de Angel Amadeo Labruna.
Cuando en septiembre de 1983 el cortejo fúnebre que trasladaba sus restos con destino al cementerio de la Chacarita, salió de la cancha de Argentinos Juniors y yendo por Juan Agustín García pasó por la esquina de la casa de mis padres (recordemos que en el momento de su desaparición física estaba dirigiendo a los Bichos Colorados), asistí al momento con una mezcla de dolor y egoísmo, porque sentía que entidad de La Paternal estaba participando de algo que no le correspondía. Labruna era solamente River; era nuestro, bien nuestro.
Pero no es momento para detenerse en la muerte. Hay que celebrar la vida, hoy más que nunca, cuando se cumple un nuevo aniversario de su nacimiento. Debería haber en el Museo un sector destinado sólo a él, tal como se hizo hace algunos años a través en un homenaje realizado en el Shopping del Abasto. Pero tampoco nos vamos a detener en ello.
River desde hace un tiempo tiene la publicidad del mayor sitio de poker gratuito del mundo. Si sigue siendo El Más Grande se debe en muy buena parte a esta carta oculta… en el alma de todos los riverplatenses.